Oda al perro

El perro ¡Vaya cualidades que tiene el perro! Amigo de todos, aunque no muchos le correspondan. Lleva una vida simple, lo suficientemente silenciosa como para poner patas arriba la tuya, y patas arriba es su posición favorita; quiere que le toquen la panza y tú te diviertes con ello. El perro te mira y busca la verdad en ti. Y, no miento, no hay nada como verse a uno mismo a través de su mirada.

¡Vaya vida! Quisiera ser más como el perro, aunque no sé si podría desprenderme de lo material y de la vida que llevo. Por eso lo admiro, acepta su vida y mueve la cola con cada sonrisa que recibe. Le gusta el pan, aunque si viene con salchicha, mucho mejor.

Cualquier andén es cama, aunque una cama llena de lujos, con largueros de oro, es lo que merece. El perro me alegra la vida, no lo sabe, pero me alegra la existencia. Me lo encuentro en cada esquina y sin importar la situación, mi rostro esboza una sonrisa y me cambia la voz para hablarle en diminutivo. Ojalá aprendamos a valorar sus cuatro patas y el batido de su cola, es una bendición que exista y que podamos compartir esta vida con él.

¡Qué bello ser! Maravilloso, intrigante y transparente. Intriga su pureza, la inocencia en su mirada. Sus sentimientos son reales, el perro es el mejor.

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